tipo de alimentacion :Extractor de leche ISIS de Avent (sistema VIA)

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Extractor de leche ISIS de Avent (sistema VIA)
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Este aparatejo succionador dejé de usarlo hace exactamente un año, cuando mi enano dijo que no quería más teta y tuve que extraerme la leche durante una temporada para que no se acumulase en mi pecho y me causase una mastitis. Por suerte, el niño rechazaba el pecho pero no la leche materna, así que pude darle mi leche una temporada después de dejar de darle el pecho.

Es de la marca Avent, ya sabéis, mi preferida, no os voy a soltar más rollo sobre esta marca porque seguro que la conocéis de sobra y sabéis que soy “chica Avent” como Walewska. Sólo una novedad, Avent ahora es Philips-Avent, ya que se han unido las dos grandes marcas para formar un gran consorcio de productos de puericultura, especialmente centrado en la alimentación y la electrónica.



El extractor, así es, así funciona

Voy a empezar por el precio; ronda los 60 euros, en la tienda física donde yo suelo comprar, que también tiene venta online, cuesta 58,50 euros. Ahora mismo no recuerdo lo que me costó a mi, pero me imagino que sobre ese precio ya que sólo tiene año y poco. Respecto al extractor eléctrico de la misma marca, la diferencia es considerable, ya que el eléctrico cuesta 140 euros. En vuestra mano queda elegir con cuál os quedáis. En mi caso tengo claro que, con el uso que le he dado y los resultados obtenidos me ha bastado el manual, aunque no niego que me hubiera resultado más cómodo el eléctrico, pero también me hubiera hecho más daño al bolsillo.

Comparado con la otra marca de referencia en el tema extractores, Medela (que tiene más modelos que Avent y bastante fama por su buen resultado y calidad) es algo más caro Avent, ya que el eléctrico de Medela ronda los 125 euros y el manual los 55.

El extractor manual de Avent lo podemos encontrar tanto en farmacias como en tiendas de puericultura, es una marca corriente y no suele haber problemas para localizarlo. De ahí una recomendación que luego daré.

Se denomina Extractor VIA porque incorpora el sistema del mismo nombre, que permite la utilización de diferentes accesorios combinados sin necesidad de hacer cambios de recipiente. Los vasos VIA se acoplan al extractor y sirven a la vez para conservar la leche; además tienen un adaptador que permite acoplarlos a las tetinas Avent para no pasar la leche al biberón. También existe la opción de extraerse la leche directamente en el biberón. Es un sistema muy versátil.

Nos encontramos el dichoso aparato de ordeño en una cajita blanca, típica de Avent. Dentro tenemos el extractor propiamente dicho, cinco vasos VIA con sus respectivas tapas, esterilizados y con una capacidad de 180 ml (se pueden también adquirir por separado en otra capacidad, 240 ml), dos adaptadores VIA de plástico azul (los que acoplamos a los vasos VIA), dos tetinas del número 1 (de recién nacido, con un solo agujero), con su respectivo anillo y sus tapas y tres bases o portatetinas de color blanco, dos para las tetinas y una tercera para cerrar la base del extractor.

El extractor está compuesto por un cuerpo de plástico rígido y transparente, unido al embudo donde se coloca el pecho de la madre; un diafragma de silicona, blando y transparente, con una pieza central de plástico blanco más duro que es donde se engancha la palanca que accionamos para la extracción (este diafragma se mueve con la presión que ejerce la palanca y hace el vacío junto con la válvula inferior); una tapa de plástico transparente, que se coloca sobre el diafragma; la palanca de extracción, de plástico blanco; la válvula inferior, que al moverse permite el paso de la leche (es una pieza muy pequeñita, de plástico blando y blanco); el cojín de pétalos masajeadores, como lo llama Avent, que simplemente es una funda de silicona que se coloca sobre el embudo y hace que la extracción sea más suave, ejerciendo además una ligera presión en el pecho; y la tapa del embudo, de plástico transparente.

De los diafragmas y las válvulas inferiores se incluyen los repuestos (dos diafragmas y tres válvulas).

Evidentemente, todas las piezas han de estar bien situadas para que el extractor logre hacer el vacío y cumpla su función de ordeño. Al principio puede parecer complejo, sobre todo si leéis mi descripción sin haber visto el aparato, pero es más sencillo de lo que parece y no encontraréis más problema que el de situar la válvula inferior en la posición correcta: se coloca por debajo del extractor y con las estrías hacia arriba, aunque si lo hacéis de otra manera no funcionará, así que lo notaréis pronto.

Para extraernos la leche no tenemos más que montar las piezas, previamente esterilizadas, si habéis optado por esta práctica, o bien limpias y secas si no esterilizáis, y colocar un vaso VIA o un biberón Avent. Si optáis por el vaso VIA tendréis que colocar entre el extractor y el esterilizador el adaptador azul que os comentaba, del que nos vienen dos unidades. Si colocáis el biberón no tenéis más que enroscar en la base del esterilizador.

Los vasos VIA nos permiten conservar la leche en la nevera (podemos acumular todas las extracciones de un mismo día) y después en el congelador. Llevan una parte de plástico más rugoso donde podemos escribir la fecha de extracción si queremos hacer una reserva de leche y sacarla en orden. Con un buen lavado el bolígrafo o rotulador se elimina para el siguiente uso. Las tapas tienen la posibilidad de servir de base a los vasos si las damos la vuelta. Son muy fáciles de almacenar ya que tanto vasos como tapas encajan perfectamente unos en otros. Cuando no los usemos para la leche también pueden servirnos para conservar los purés. No sigo con los vasos porque creo que son un producto específico en ciao, lo mismo que las tetinas.

En la caja, además de todo lo que os he comentado, viene también un libro de instrucciones bastante completo, en varios idiomas (español incluido), con consejos de uso, recomendaciones para la manipulación de la leche y dibujos varios sobre el montaje y funcionamiento.

Una vez que hemos montado las piezas y leído las instrucciones podemos empezar con la extracción, aunque teniendo en cuenta una serie de pautas que son bastante “de cajón”...

Algunos trucos y consejos de uso

La primera es extraerse la leche después de las tomas, cuando el niño ha quedado saciado, del pecho que menos haya tomado (si es que ha tomado menos de alguno); aunque esto es pura teoría, ya que habrá ocasiones en las que los pechos estén demasiado llenos y sea recomendable extraerse un poco antes de la toma para evitar el dolor o un chorro demasiado intenso en la boca del bebé. También podemos sacar un poco entre tomas, estimulando así la producción y ayudando en su tarea reguladora al bebé.

Aunque se recomienda no usar el extractor durante las primeras semanas, se pueden dar situaciones en las que se haga necesario, como una mastitis, la separación del bebé durante los primeros días por estar en la incubadora o ingresado (si tienes a tu bebé ingresado y lo amamantas también puedes pedir que te ingresen con él para facilitar la lactancia materna), etc.

Los primeros días es posible que no logremos extraer más que unas pocas gotas de leche pero es cuestión de paciencia y de práctica. Tampoco es recomendable utilizar el extractor durante varios minutos si la leche no sale ya que podríamos hacernos daño. Es mejor relajarse y dejar la extracción para otro momento.

Evidentemente, para extraernos la leche debemos estar tranquilas, relajadas y en posición cómoda. Aunque con la práctica logras extraerte la leche en casi cualquier posición.

Para estimular la producción de la leche hay varios trucos que usan muchas madres: tener cerca un vaso de agua y beber a menudo, ponerte cerca del bebé o, si no es posible, tener una foto suya al lado, extraerte de un pecho mientras el bebé mama del otro (esto es más complicado pero con la práctica es posible y la extracción es mucho más rápida).

Tampoco hay que obsesionarse ni cansarse con las extracciones, ya que si esto ocurre podemos crear una especie de “odio al extractor” que nos llegue a poner nerviosas y haga que no consigamos extraernos nada. En este aspecto, sobre todo para madres más nerviosas, puede ser más recomendable el extractor eléctrico, ya que con el manual puedes notar cansancio en la mano que acciona la palanca. Sobre el ruido que hace el aparato, y que a algunas madres puede poner nerviosas, no puedo comparar el eléctrico con el manual porque no he probado el primero. El manual hace ruido, el ruido de la palanca y del diafragma contrayéndose, pero para mi no es molesto, aunque ahí ya entra la subjetividad.

Sobre la conservación de la leche y sobre sus ventajas os remito a las fantásticas opiniones que podéis leer en el apartado de lactancia materna, entre ellas la de manolitapc, la de Walewska, bertamn, ErgoExito, etc.


Pros y contras

El extractor es un gran aliado de la lactancia materna y puede ayudarnos a continuar con ella cuando nos incorporamos al trabajo. También es muy práctico para la gente que no quiere dar el pecho en público al niño, ya que puede extraerse la leche en casa y dársela al pequeño en biberón en la calle; o para dejarlo al cuidado de otra persona en determinados momentos. Puede ser una buena solución para que el padre se implique más en la alimentación del bebé y para permitir a la madre descansar durante más horas por la noche, ya que te puedes extraer la leche para alguna toma nocturna y que el papá se encargue de dárselo en biberón.

Además nos ayudará en los picos de crecimiento, esas fases por las que pasan todos los bebés, en las que muchas madres desisten de dar el pecho a sus niños porque creen que se quedan con hambre y por eso piden a menudo. Lo que pasa en estas ocasiones es que el niño, al crecer, demanda más leche para estimular la producción y adecuarla a sus nuevas necesidades. Si entre tetadas nos estimulamos con el extractor lograremos que estas difíciles etapas de los “picos de crecimiento” duren menos.

En los casos en que los pequeños tienen que permanecer en la incubadora también son buenos aliados para iniciar la alimentación con leche materna lo antes posible y evitar la leche de fórmula. Así será más fácil después, con el niño ya en casa, continuar con la lactancia natural.

Todo esto lo podemos conseguir con los múltiples extractores que tenemos en el mercado pero yo me decanté por el manual de Avent por varias razones.

La primera es que se trata de una marca fácil de encontrar, disponible, como ya dije antes, en farmacias y tiendas de puericultura. De ahí ese consejo que tenía pensado daros, no os compréis el extractor antes de tiempo, esperad a ver si la lactancia materna queda bien establecida y, después de ello, plantearos si vais a trabajar o a dejar al niño al cuidado de otros mientras seguís con la lactancia. No lo compréis por si acaso lo necesitáis en el hospital porque allí suelen tener extractores bastante buenos (aunque si lo tenéis de hijos anteriores es una buena idea llevarlo).

La segunda fue la relación calidad precio; la calidad la tenía asegurada con Avent y el precio era similar al de otras marcas y bastante más asequible que el de los extractores eléctricos, como ya comenté más arriba.

Quizás esté en contra de este extractor, y de cualquiera manual, que llegas a cansarte al accionar la palanca, pero es como todo, cuestión de práctica y de prioridades, yo preferí gastarme menos y no me importó tener que descansar más veces para no tener la mano dolorida. Tampoco el ruido que hace me sirvió de excusa para gastarme más del doble en uno eléctrico.

Con el manual además he podido controlar en todo momento el flujo y la intensidad de la extracción, cosa que no sé si es posible con el eléctrico, aunque la mayoría de los eléctricos disponen de varias velocidades. Aún así no dejan de ser las velocidades que te impone la máquina, no las que tu pecho demanda.

Sobre la calidad a la que me refería antes, después de unos cinco meses de uso bastante frecuente (a partir del tercer mes a diario), el extractor está como nuevo y ni siquiera he tenido que recurrir a los recambios que se incluyen. Ha pasado por lavados diarios y esterilizaciones varias y sigue impecable y listo para usar con el siguiente retoño.

Otra ventaja que me gustaría destacar para terminar es la versatilidad que ya mencioné al principio, ya que es muy cómodo poder extraer la leche directamente en el biberón cuando, por ejemplo, el padre se la va a dar a continuación al bebé, o en los vasos VIA cuando lo vas a conservar (un día en la nevera y hasta 6 meses en el congelador). Incluso podemos colocar la tetina en el adaptador con el vaso VIA y darle la leche al peque directamente del vaso.

Y como diría mi niño, pis pas, que esto se va terminando. Quizás os preguntéis porqué me he animado a escribir sobre un producto que hace un año que no uso... bueno, pues os confieso que tengo ganas de usarlo de nuevo en breve. A ver si hay suerte en la búsqueda.



Extractor de leche ISIS de Avent (sistema VIA)

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